Believe in me. Don't know where to turn I've been stuck in this routine. I need to change my ways instead of always being weak.

sábado, 8 de octubre de 2011

 He aqui un texto que explica algo que me inquieta mucho ultimamente, y es porque carajos me pongo roja por todo desde una pregunta boluda, o cuando me habla alguien que no esperaba o cuando me dicen cosas raras y hasta cuando leo en claseeeee! alta boluda. Y lo que fui pensando es que es todo psicologico, osea antes no me pasaba y desde que empece el cem este año qeu una vez me puse roja y alguien me  dijo 'ahhh estas roja' empece a hacer concienca de eso y cada vez mas y mas, y este textillo me acaba de sacar la duda:
Eso pasa porque es un efecto reflejo y se produce una vasodilatacion de la circulacion facial.
El rubor es resultado de una reacción compleja para la que los psicólogos aducen multitud de explicaciones. Los dos hechos ciertos son que los animales no se ruborizan y que la gente no lo hace cuando está sola. Otro indica que cuanto más empeño se ponga en evitar sonrojarse, tanto más rojo se pone el rostro. El rubor es una reacción involuntaria, dictada por la mente –la parte de ella sobre la que no tenemos control–. Diminutos vasos sanguíneos que irrigan el rostro y zonas circundantes se dilatan de improviso, permitiendo que fluya una mayor cantidad de sangre de lo usual. Las mejillas y a veces las orejas y el cuello muestran el rubor.
El naturalista y fisiólogo inglés Charles Darwin dedicó mucho tiempo a la búsqueda de una explicación para esta aparente peculiaridad menor del género humano. Las mujeres se ruborizan más frecuentemente que los hombres, y Darwin tuvo el beneplácito de descubrir hasta donde llegaba el rubor de las damas en sus cuellos. Una autoridad médica y amigo suyo, James Paget, le dijo que "en las mujeres que presentan un rubor intenso en rostro, orejas y nuca, éste no se extiende más abajo de ese punto".
Darwin observó que los niños demasiado jóvenes para comprender las sutilezas del comportamiento nunca se ruborizan, y tampoco quienes padecen de sus facultades mentales. A partir de éstas y otras observaciones, dedujo que la gente que se sonrojaba perdería credibilidad, "ya que él o ella ha violado las normas del grupo o ha cometido algún delito".
Ahora sabemos que cuando alguien se ruboriza, obedece a una reacción instintiva al pensar que ha cometido lo que se considera una torpeza, o cuando en verdad ha cometido algún error. Por ejemplo, muchas personas de gran modestia se sienten incómodas cuando alguien las halaga. Es posible que sean tímidas y prefieran confundirse entre una multitud a sobresalir.
Los expertos en reacciones humanas disertan sobre la importancia del rubor. El doctor Murray Blimes, de Berkeley, California, afirma: "Lo que cautiva del rubor es la contradicción de las señales. El rubor es una mezcla extraña del deseo de esconderse y, al mismo tiempo, del anhelo de atraer a alguien. Quien se ruboriza quiere esconderse, pero sonrojarse atrae la atención sobre sí."
A guisa de consuelo para los adolescentes, la tendencia a ruborizarse suele desaparecer con el paso de los años, al igual que el acné.

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